dimecres, 2 de desembre del 2009

VIII - Los sandwiches que no eran de atún

Estaba arrodillado enfrente de uno de esos bancos de rejilla negra que hay en el vestíbulo verde pastel de mi facultad.

Con movimientos aprendidos montaba a toda velocidad los sandwiches de pan integral multicereales y lonchas gruesas de queso, de esas con agujeros, de esas más consistentes que un mero tranchete. Curioso, lonchas así nunca han pasado por mis manos.

Me levanté con toda la prisa del mundo temiendo que alguien me pudiera ver trabajando y al instante me di cuenta de que me habían descubierto: en el banco de al lado había una chica que me miraba, que me había estado mirando.

Ella era Brígida, abrigadísima como siempre, y aquel mediodía yo era el protagonista de mi primerúltima novela.

dijous, 21 de maig del 2009

VII - Contraste al 80%.

Estoy con "mis padres" en la playa.

Me arrastro por un lodazal intentando no sumergir mi cámara de fotos digital. Llego hasta la arena.

Ahí hay un edificio de los años 60, blanco, formado por una torre cilíndrica anexada a un prisma. En el interior(no sé muy bien cómo lo sé) hay animales blancos: un gato; un hurón.

Escaleras de caracol.

Afuera con mis muchos "hermanos" y mi "madre". Sé que mi padre, el de verdad, viene en coche hacia aquí. Deseo que se de prisa.

A través de un grueso cristal que hay en la playa veo de espaldas una copia de mi "madre" y de dos de mis "hermanos" pequeños. Ella no me ve, no porque el cristal se lo impida (o sí) sino porque está de espaldas, básicamente.

Mientras ésta se da la vuelta progresivamente, mi "madre" (la que está a mi lado del cristal) se da cuenta de que aquella mujer es ella y empieza a proferir un grito muy estridente, alto y largo. Justo en el instante en que mi madre (la que está al otro lado del cristal) se da la vuelta, me doy cuenta de que un enorme barco, tamaño transatlántico, se acerca a toda velocidad hacia nuestra posición, subiéndose a la playa y estrellándose contra nosotros.

No estoy muerto: no siento que lo estoy, así que no lo estoy.

dijous, 7 de maig del 2009

VI - Ex-compañeros, cocaína y una cita con queso

En teoría es un microbus (tiene monitora y estoy casi seguro de que también conductor), pero la longitud de las cuatro paredes es exacta, es cuadrado.

Ahí está ella, la monitora de toda mi vida, y algunos de aquellos con los que compartí más de 90 minutos diarios durante 12 largos años en la cárcel. Francesc, Colombo, el otro Francesc, el otro Colombo... y más, supongo. También está mi novia, ambos recostados sobre la cama que es nuestro asiento.

Sí.

A la monitora no la recordaba con tan mal humor. Le empiezo a hablar de ella a mi novia cuando, derrepente, la mujer mayor agarra a un niño, lo tira al suelo y empieza a darle patadas regañándolo por nosequé (imagino que por comer en el autobús, nunca le gustó que comiéramos ahí). Por suerte, tras mirarlo mejor, veo que no es un niño: es un muñeco maquillado.

Mi novia y yo vamos a sentarnos en dos sillones, que serán nuestros nuevos asientos. Cuando nos damos cuenta de que no es tan cómodo dormir ahí como en la cama, vuelvo para ver si aún está ésta libre... y no. El cantante y el guitarrista de Mamyfora están durmiendo ahí. Vuelvo con mi novia, ella también duerme.

Y llegamos a nuestro destino. Pierdo de vista a todo el mundo, estamos en la universidad (concretamente al lado de la biblioteca de económicos) y hay mucho bullicio. Parece que es el dia de Festa Major, porque nadie parece llevar carpetas y la gente va de aquí para allá con vasos y botellas llenos de líquido elemento.

Entre la muchedumbre, me sorprende ver a Cedric Bixler-Zavala, con el pelo corto (más o menos como yo, aunque intuyo que no tan calvo). Me acerco a él, parece despistado. Le hablo en inglés, a pesar de que no se me da muy bien (y de que él entiende perfectamente el castellano).

Le digo que puedo conseguirle cualquier cosa, que solo tiene que pedírmelo. Parece que se acabe de despertar. Le ofrezco agua, comida, tabaco...

- Hey, I could have a cigarrette rigth now...

Me sonrojo y le explico que yo no tengo tabaco (maldiciéndome a mí mismo por habérselo ofrecido) pero le digo que hay mucha gente fumando por ahí... y que si quiere voy a pedirle un cigarro.

Me dice que no. Quiere comida. Algo con queso, mucho queso. Y de una forma un tanto rara, intenta describirme en inglés la cocaína. No le entiendo, sonríe sin saber muy bien qué hacer o decir y vuelve a intentar explicármelo (¡por favor! ¡que se deje de paráfrasis!). Lo entiendo. Quiere algo con mucho queso y cocaína.

Entro en el bar de económicas, que está al lado. Dentro están Leonard y el cantante de Mamyfora. Me saludan y me siguen cuando me acerco a la barra.

La chica que me atiende es bastante joven, muy morena de piel y viste un delantal granate sobre camiseta beige claro (no veo que lleva en las piernas/pies, pero eso no significa que vaya desnuda de cintura para abajo). No la he visto en mi vida.

Le pido el "algo con mucho queso" y me dice que tiene dos bolsas de queso rallado, pero nada de queso de bola o similares. No sé porqué, interpreto que Cedric quería queso de bola y no rallado, así que le pido que busque mejor, por favor. Al final me entrega una bolsa de queso rallado sin queso rallado en su interior, sinó algunos trozos de queso de bola (unos mal cortados, otros tan pequeños que casi todo es borde, otros mordisqueados y demás mierda).

Me dice que solo tiene eso, pero que NO puede dármelo. Se lo pido muy por favor, y le prometo que a cambio le traeré una bolsa de queso rallado entera otro día. Ella acepta, con la condición de que la bolsa de queso rallado forme parte de una invitación aún mayor (quiere que la invite a cenar, vaya). Alucino y acepto a la vez. Quedamos para el domingo deprisa y corriendo, ya que hay muchos clientes esperando y, además, Leonard y el cantante de Mamyfora me reclaman.

Mientras voy con ellos, recuerdo que el domingo estoy ocupado. Vuelvo rápidamente con ella (ahora veo que tiene algunas rastas en la cabeza) y le pregunto si le va bien para el domingo siguiente. Parece molesta, parece que en realidad no quiera cenar conmigo y que fuera una broma que yo me creí. De todos modos, acepta.

Salgo.