dijous, 21 de maig del 2009

VII - Contraste al 80%.

Estoy con "mis padres" en la playa.

Me arrastro por un lodazal intentando no sumergir mi cámara de fotos digital. Llego hasta la arena.

Ahí hay un edificio de los años 60, blanco, formado por una torre cilíndrica anexada a un prisma. En el interior(no sé muy bien cómo lo sé) hay animales blancos: un gato; un hurón.

Escaleras de caracol.

Afuera con mis muchos "hermanos" y mi "madre". Sé que mi padre, el de verdad, viene en coche hacia aquí. Deseo que se de prisa.

A través de un grueso cristal que hay en la playa veo de espaldas una copia de mi "madre" y de dos de mis "hermanos" pequeños. Ella no me ve, no porque el cristal se lo impida (o sí) sino porque está de espaldas, básicamente.

Mientras ésta se da la vuelta progresivamente, mi "madre" (la que está a mi lado del cristal) se da cuenta de que aquella mujer es ella y empieza a proferir un grito muy estridente, alto y largo. Justo en el instante en que mi madre (la que está al otro lado del cristal) se da la vuelta, me doy cuenta de que un enorme barco, tamaño transatlántico, se acerca a toda velocidad hacia nuestra posición, subiéndose a la playa y estrellándose contra nosotros.

No estoy muerto: no siento que lo estoy, así que no lo estoy.

1 comentari:

Laura ha dit...
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